Reflexiones Inconexas e Incompletas Sobre la Planificación.

Por Juan Ignacio Arenillas.


Muchos de nosotros hemos leído o escuchado alguna vez la fatal sentencia “no planificar es planificar el fracaso”, la que no exenta de exagerado dramatismo señala la importancia de la planificación.

Planificar es el proceso mediante el cual el entrenador busca y determina las alternativas y vías de acción que con mayor probabilidad puedan conducir al éxito” Sánchez Buñuelo 1994.

Planificar requiere de imaginación, ya que es un acto que apunta al futuro. Hay que prever con antelación lo que va a acontecer, definir adónde queremos llegar y establecer cómo hacerlo. Planificar es trazar el camino, la vía. Esto se hace de adelante hacia atrás.

Simplificando podemos definir 4 etapas de la planificación:

  • Diagnóstico.
  • Elaboración.
  • Realización.
  • Evaluación:

El modelo tradicional de la planificación del entrenamiento es adjudicado a Matveiev, allá por inicios de la década del 60.

En una versión libre definimos las distintas estructuras en la planificación tradicional del entrenamiento deportivo.

Pero vamos a la definición de cada una de estas estructuras:


La Vida Deportiva.

Representa la planificación a más largo plazo y debe anticipar el desarrollo, crecimiento y evolución del deportista.

En este gráfico faltaría agregar por encima de la vida deportiva, el ciclo de la vida de la persona. Todo entrenador que se precie de ético debe siempre anteponer a la persona por sobre el deportista. Un deporte sin humanidad no es deporte. No tiene valor. El buen entrenador es ante todo educador. Destruir, o para no ser tan taxativo, complicar la vida de una persona en la búsqueda de un logro deportivo que ignore al ser humano no tiene valor. Pero bueno, quizás no todos estén de acuerdo en este punto.

Hace algunos años está en boga el LTAD (Long Term Athlete Development) que traducido sería algo así como “Modelo de Desarrollo Atlético a Largo Plazo” de Istvan Balyi. Este interesante modelo es utilizado en varios deportes en países tales como Canadá, Reino Unido, Sudáfrica, Australia, Italia y puede ser de gran ayuda al trazar la planificación de la vida deportiva.

Este modelo presenta 9 etapas:

  1. Comienzo activo: de 0 a 6 años para hombres y mujeres. Objetivo: hacer del juego y la actividad física un componente esencial de la rutina de vida diaria.
  2. Diversión y fundamentos “Diver-cimientos”: hombres de 0 a 9 y mujeres de 0 a 8 años. Enseñanza de las habilidades básicas del movimiento sin dejar de lado la diversión y el juego.
  3. Entrenar para aprender: hombres de 9 a 11, mujeres de 8 a 10 años. Continuar el desarrollo motor básico, empezar a integrar los componentes físicos, mentales, emocionales dentro de un programa estructurado. Comenzar el desarrollo del abecedario físico.
  4. Entrenar para entrenar: hombres de 12 a 16, mujeres de 11 a 15 años. Desarrollar la fuerza, velocidad, resistencia. Desarrollar las habilidades deportivas específicas y el nivel de condición física.
  5. Aprender a competir: hombres de 16 a 18+, mujeres de 15 a 17+ años. Desarrollar preparación específica al deporte o evento. Introducir protocolos específicos para identificar debilidades / fortalezas. Integrar desarrollo físico, mental, emocional, cognitivo hacia el evento específico.
  6. Entrenar para competir: hombres 18 a 21+/-, mujeres 17 a 21 +/-. Optimizar la preparación específica para la competencia. Refinar el área de especialización. Continuar el desarrollo físico, mental, emocional y cognitivo integrado. Llevar adelante test y monitoreo específicos. 
  7. Aprender a ganar: hombres 20 a 23 +/-, mujeres 20 a 23 +/-. Maximizar la preparación específica para resultados de alto rendimiento. Aprender a competir cuando cuenta.
  8. Entrenar para ganar: 23 +/- y mujeres 23 +/-. Maximizar la preparación para resultados a nivel mundial u olímpico. Maximizar las actividades de entrenamiento, competencia y recuperación como apoyo a una carrera profesional. Lograr repetitividad competitiva cuando cuenta. Planificar el retiro.
  9. Retirarse / Re-entrenar: hombres y mujeres a cualquier edad. Preparación para la integración a la sociedad.


El Ciclo Plurianual.

Como su nombre lo indica, representa varios años. Por regla general se usan cuatro para definir un ciclo, generalmente olímpico.


Las Temporadas.

Están determinadas por los calendarios de competencia. De acuerdo a la actividad pueden existir una o más por año calendario. Temporada Liga Argentina de Voleibol 2010-11 por ejemplo sería solo una, con un inicio y final bien determinado. Ahora, la temporada de duatlón está seguida de la temporada de triatlón por ejemplo y una apunta al desarrollo de la otra.


Macrociclo.

El macrociclo es la estructura que incluye todos los objetivos del proceso de entrenamiento y una fase de competencia. Por ejemplo, puedo planificar un macrociclo para la temporada de duatlón (en la cual tengo fase de competencias de duatlón) y otro macrociclo para la temporada de triatlón (con sus competencias específicas). Dentro del macrociclo tradicional se incluyen períodos (preparatorio, competitivo y de transición) y dentro de estos períodos, fases o etapas: preparación general, específica, etc.).


Mesociclos.

Los mesociclos representan bloques relativamente acabados que apuntan al desarrollo de alguna cualidad u objetivo en particular. Para poner un ejemplo: desarrollar la resistencia de base (RB1) para el duatlón. Como regla general, están compuestos por entre 2 y 8 microciclos. 


Microciclos.

El microciclo es la estructura más pequeña dentro de la planificación con un propósito determinado en él. La duración de un microciclo puede estar comprendida entre los 2 hasta los 14 días. Normalmente por cuestiones culturales y laborales se estructuran en torno a los 7 días (una semana calendario). 

Los microciclos pueden ser diferenciados entre sí de acuerdo al propósito que les es asignado: así pues existen los microciclos introductorios, microciclos de carga, microciclos de choque, microciclos de aproximación (o activación), microciclos de competición, microciclos de recuperación, etc. Lo importante aquí es que la denominación del microciclo responda a su contenido. No alcanza a colocar en el plan “Microciclo Número 20. De Recuperación”. Esto hay que trasladarlo a las cargas que se apliquen para ese período. Con esto quiero decir que hay que definir previamente lo que implica un microciclo de recuperación en cantidad de sesiones, en volumen, intensidad, etc.

Alguno podrá estar pensando, entonces por qué simplemente no llamarlo semana al microciclo y mes al mesociclo. Esto está pensado así para brindar una estructura con coherencia a la hora de proyectar y analizar el entrenamiento y esta coherencia debe poder ser mensurada en números. Para que esto ocurra debe ser estable. Un mes calendario puede tener 28 días y otro 31. Los mesociclos de 4 semanas siempre tendrán 28 días y por tanto podrán ser cotejados ente sí los componentes de la carga dentro de esos mesociclos. El volumen de carrera para el fondista “X” en febrero no puede ser cotejado con el de octubre, porque este último mes tiene tres días más, lo cual puede significar una diferencia de unos 40-80 kilómetros si se analiza el volumen.


Las Sesiones.

La sesión de entrenamiento es la estructura esencial de la planificación y es el momento en que se hace “contacto” con el deportista. Su división más popular y básica es: entrada en calor, parte principal, vuelta a la calma.


Las Actividades.

Las actividades son los elementos con los que se construye la sesión. Una adecuada elección y distribución de las actividades es lo que hará que la sesión sea un éxito o un fracaso.


Reflexiones (Incompletas e inconexas):

A veces lo más obvio no resulta lo más evidente: toda planificación debe estar regida por los principios del entrenamiento (aumento progresivo de la carga, continuidad de la carga, multilateralidad, variación de la carga, adecuación de la carga, individualización, etc.). Debemos ceñirnos a esas leyes fundamentales.

Hacer una buena planificación es difícil. Hacer una buena planificación y que esta funcione es más difícil aún.

A planificar se aprende planificando. Aproveche cada oportunidad que tenga para hacerlo. Entrenadores y atletas noveles deben empezar planificando al modo tradicional y de la forma más sencilla posible.

A la hora de planificar nada está escrito en piedra y en todo caso las reglas están para romperse de vez en cuando. Esto no quiere decir que se pueda hacer cualquier cosa con el pretexto de ser “creativo”. El consejo que se le da a cualquier escritor joven es “lea a los clásicos”. No se puede pretender romper las reglas si estas se desconocen. Haga dominio de la planificación tradicional primero y, luego, despréndase de sus ataduras.

Existen muchos modelos de planificación que se pueden aplicar a nuestro entrenamiento o al de nuestros atletas: tradicional, por bloques, ATR, periodización lineal, conjugada, flexible, etc. Cada uno de ellos no es otra cosa que un “modelo” que usted debe NECESARIAMENTE adaptar. Elija siempre, no el mejor, sino el más conveniente.

Se acaba de planificar cuando la planificación se acaba. Cuando el deportista termina la última competencia o entrenamiento es recién ahí cuando la planificación está terminada. Con esto quiero decir que se planifica una vez, pero se re-planifican muchas veces, tantas como sean necesarias. Tuve un excelente profesor de literatura que rayaba, marcaba, señalaba, sobrescribía todo cuanto libro tenía. Estando una vez delante de él mientras hacía esto, no pude menos que expresar cara de sacrilegio al ver semejante desprolijidad sobre los libros, incluso sobre libros nuevos e inmaculados. El profesor adivinando el pensamiento tras mi gesto, me dijo: “Arenillas, marque sus libros, deje sus marcas textuales en ellos, es el único modo de darles vida”. Desde ese momento así lo hice, aunque en forma prolija y con regla. La moraleja en esto es que a la planificación también hay que darle vida, sea el plan mensual, el diario, la sesión. Hay que tachar lo que no corresponda, subrayar lo que sí y darle vida al plan. Nuestros atletas deben también acostumbrarse a hacerlo así también. Es un modo de brindarnos bio-feedback.

A la hora de proyectar hay que centrarse en las limitaciones propias y del atleta o equipo deportivo. Cuando se es joven se tiende a sobredimensionar la propia capacidad y el talento del otro. Los objetivos tienen que ser realistas.

Hay que dejar siempre una grieta abierta por donde pueda colarse lo extraordinario. No quiero entrar en contradicción con lo anterior: seguro que hay que ser realistas a la hora de planificar, pero nunca hay que negarle la posibilidad a un rendimiento prodigioso. Los milagros también se dan en el deporte y deben alimentarse. No he tenido la oportunidad de presenciar demasiados (el deporte ha sido exageradamente realista conmigo), pero lo sigo intentando.

Con deportistas amateurs un 85% de la planificación llevada adelante asegura el éxito de la misma. Obvio, siempre y cuando ese 15% faltante esté agradablemente distribuido a lo largo del macrociclo. Hay que planificar algo que sea “ejecutable”, teniendo en cuenta las vicisitudes derivadas del amateurismo. Para saber cuánto de la planificación ha sido ejecutada, el viejo y querido “diario de entrenamiento” es una herramienta siempre útil.


Entrenamiento Cuántico.

La física cuántica surgió en la primera mitad del siglo XX, para intentar dar respuesta a problemas que no podían ser resueltos por la física clásica con la ley de gravitación universal y la teoría electromagnética. 

Esta rama de la física estudia el comportamiento de la materia en dimensiones muy pequeñas, subatómicas, intentando explicar el comportamiento de la materia y la energía. Básicamente lo excitante de esta rama es que nos dice que es imposible de conocer con exactitud la posición de una partícula, o su energía, o conocer simultáneamente su posición y velocidad, sin afectar a la propia partícula. Esto brinda dos conceptos claves que trasladan al campo filosófico: probabilidad e incertidumbre.

No pretendo parecer demasiado intelectual. No soy físico. De nuevo lo interesante aquí es lo que se traslada a la vida en general y al tema que nos compete, el entrenamiento, en particular. La planificación del entrenamiento se juega dentro de estos dos conceptos, probabilidad e incertidumbre. Debemos planificar y entrenar para que la probabilidad sea más alta y la incertidumbre más baja.


Organigramas Lógicos. Planificación Binaria.

Esa joya que es la “Planificación Del Entrenamiento Deportivo” de José Antonio Ruiz Caballero, Manuel Navarro Valdivieso, Juan Manuel García Manso un libro pequeño pero de inmenso contenido propone este tipo de planificación intentando brindar respuesta a las cambiantes situaciones y probabilidades que se dan en el entrenamiento.

Un organigrama lógico es una forma de solución detallada y gráfica compuesta de operaciones lógicas para resolver un problema. Se arma como un esqueleto conceptual.


http://usuarios.multimania.es/mecanicad/articulos/art03_0001.htm

El código binario es el código más básico y es el utilizado por las computadoras para su funcionamiento. Está representado por dos símbolos que son los dos estados en que se pueden encontrar los transistores. ¿Cuáles son estos estados? Prendido o apagado, los que se refieren como uno y cero, respectivamente equivalente a 1 bit. Así es que 1 bit puede representar 2 valores, 2 bits 4, 3 bits pueden representar 8, 4 bits 16 valores, etc.

Al oprimir una tecla, una serie de pulsos eléctricos son enviados a la computadora en este código de lenguaje binario en algo así como el envío de un mensaje en clave morse (tonos largos, tonos cortos), que es lenguaje que se utiliza en el telégrafo.

A ver si queda más claro con este gráfico:

Así, más o menos con esta misma lógica se puede construir un organigrama, solo que reemplazando los estados “prendido-apagado” por SI-NO:

La planificación debe siempre proveer un estado más. Si elegí prendido y fue mal, poder pasar al apagado y así sucesivamente. Una planificación se muere cuando se queda sin variantes.

Se me ocurre que la mayoría de nosotros no pensamos (ni vivimos) de otra manera que no sea binaria. Sin planificarlo, interactuamos siempre entre la posibilidad “A” y la “B”. Lo importante es también no quedarnos sin “estados” generar siempre una nueva variante para que el circuito no acabe y continuar en movimiento.


Planificando el 2011. Objetivos.

Ahora les propongo que establezcamos los objetivos de nuestra planificación para el 2011. Yo coloco los míos en 8 áreas distintas. Puede usted hacer lo mismo en estas u otras áreas.

Profesional:
Hacer un buen papel en el europeo de septiembre 2011 con la selección de Austria. Pasar a la segunda ronda.

Financiero:
Mejorar la tasa tiempo/rédito. 

Educación:
Aprender a hablar mejor el alemán. Estudiarlo.

Familia:
Hacer de mis tardes libres, tardes ocupadas en mi familia y no en otros menesteres (estudio, web E-T, internet, etc.).

Actitud:
Socializar más y mejor. Decir buenos días, buenos tardes. No ser tan cerrado.

Físicas:
Mejorar mi estado físico. Entrenar en base a un plan y no haciendo lo que me viene en gana cada tanto, porque hace tiempo que no son demasiadas mis ganas. Ser más disciplinado. 

Placer:
Leer algo que no sea sobre entrenamiento. Empezar con policial negro: Chandler.

Solidaridad:
Participar de algún proyecto solidario.

¡¡¡Feliz 2011 para todos!!!


Acerca del Autor.

Juan Ignacio Arenillas, nacido en Buenos Aires en 1970, es uno de los secretos mejor guardados del deporte argentino (no lo conoce nadie). Recibido de Profesor de Educación Física en el INEF Romero Brest, se dedicó de inmediato a cualquier tipo de trabajo (siempre dentro de los límites de la decencia) que garantizara su subsistencia: dio clases de natación, animó fiestas infantiles, fue suplente en escuelas y monitor en viajes estudiantiles, entre otras muchas cosas para el olvido.

Continuó con estudios exageradamente variados en cursos, profesiones y oficios: Entrenador de Atletismo, Taller de Literatura, Investigación Científico Deportiva, Dirección de Cine, Entrenador de Triatlón, Taller de Carpintería, Computación, Timonel a Vela, etc.

Durante 15 años trabajó en la Secretaría de Deporte de la Nación, aunque jamás pisó la sede central y siempre (y por el bien del deporte nacional) fue mantenido en la filial de Ezeiza, en donde también se dedicó a hacer más o menos lo que se le mandase con más voluntad que ingenio. De esos años de gloria queda apenas el recuerdo de haber ser sido el ideólogo del Programa Nacer, tal y como hoy se lo conoce, como programa de entrenamiento en pruebas de fondo para personas con discapacidad mental.

Paralelamente durante esos años se dedicó a entrenar triatletas y fondistas, la gran mayoría amigos dispuestos a aceptar un mal plan a cambio de un magro pago.

En el año 2000 y, recomendado por un amigo (cuando no), le llega la primera gran oportunidad como Preparador Físico en el profesionalismo: una liga metropolitana en un deporte hasta entonces para él casi desconocido: el voleibol. Cinco años le llevó alcanzar un nivel de Liga Nacional y apenas unos pocos meses para irse al descenso en ese mismo 2005 con el Club Monteros de Tucumán.

A mediados del año 2008 y cansado ya de la falta de éxitos en su país, decide aceptar una oferta para continuar su derrotero (nunca mejor empleado el juego de palabras) en Europa, más precisamente en Austria como Preparador Físico del hotVolleys de Viena y de la Selección Nacional. El Voleibol le insistía. Allí continúa hasta el día de hoy, como Preparador Físico en el club SVS Post y en la Selección, habiéndose ganado un reconocimiento excesivo a base de todo tipo de imposturas.

Por lo demás, es dueño, redactor y traductor del sitio entrenamiento-total, web que tiene como objetivos exclusivos la autopromoción y el narcisismo. Pero de esto ustedes ya se habrán dado cuenta…

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