Autonomía del Atleta y Auto-Descubrimiento: ¿Estamos Enseñando Demasiado a Nuestros Atletas?

 

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Si usted es un amante fanático de Bruce Lee como yo, probablemente esté familiarizado con las primeras escenas de "Enter the Dragon". Cuando se nos presenta por vez primera la fortaleza de la isla del Maestro Han, somos testigos de un masivo ejército de secuaces del mal ejecutando ejercicios de golpes y patadas. Su técnica durante esta masiva manifestación de artes marciales es cuanto menos malísima, gritando repeticiones para cada uno de los golpes y patadas, dando la impresión de trabajo en equipo, compromiso, eficiencia y agresividad. ¿Quién no creería que eso era una manera copada de entrenar, incluso en la década de 1970? Por desgracia para Han, Bruce Lee acaba rápido con todos sus hombres en las escenas finales de la película, a pesar de sus vistosos métodos de entrenamiento grupales. Bruce Lee, quien era conocido por hacer una gran cantidad de entrenamiento por su cuenta, era más rápido, más fuerte y técnicamente más competente que todos ellos, y era el último hombre de pie al final de la película. ¿Es esto alimento para el pensamiento o simplemente una conveniente estratagema de final?

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Las imágenes y los sonidos del entrenamiento en grupos organizados nos fascinan. Ya sea, desde los ejercicios militares a los espectáculos coreográficos de Broadway, damos valor al hecho ver un montón de atletas moviéndose a la vez, haciendo las mismas actividades y produciendo ruido. Muchos entrenadores creen que el entrenamiento de equipo, sobre todo si se organiza de una manera excesivamente reglamentada, dará lugar a adaptaciones más profundas de entrenamiento. Observar y contar cada repetición, gritar señales e instrucciones siempre que sea posible, se considera un modo excepcional y enérgico de entrenar. Sin embargo, ¿se benefician en realidad los atletas de este tipo de sobre-instrucción y supervisión? ¿Están aprendiendo cómo controlar y gestionar su propio entrenamiento? Cuando están lejos del ambiente del grupo y de supervisión constante, ¿pueden tomar buenas decisiones sobre qué tan duro empujar y cuándo retroceder? Estas son consideraciones importantes. En mi opinión, los atletas necesitan desarrollar cierto grado de autosuficiencia, auto-motivación y conciencia de sí mismos a medida que avanzan hacia niveles más altos de rendimiento y diferentes organizaciones deportivas. Si están constantemente provistos de fuentes externas de motivación, energía y disciplina, ¿no pierden acaso sus propias capacidades intrínsecas en estas áreas?

Conversaciones recientes que he tenido con entrenadores de fuerza de rango profesional, me confirman que muchos atletas que se unen a sus equipos después de cuatro años en la universidad no saben cómo levantar, entrenar o recuperarse correctamente, especialmente cuando son dejados a su suerte. Este es un problema importante en mi mente. Tener un ejército de robots subordinados en su equipo puede parecer una buena manera de lograr cumplimiento y productividad. Pero Hollywood nos ha demostrado en varias ocasiones que los individuos humanos siempre pueden superar a los ejércitos robóticos aplicando el ingenio, la creatividad, el pensamiento lateral y la pura pasión por la vida. Lo mismo se aplica a cualquier ámbito de la vida donde se requieren actuaciones excepcionales en tiempos de adversidad y situaciones de alta presión. El individuo que puede pensar fuera de la caja y crear algo de la nada suele no ser el seguidor común, sino un líder surgido de la necesidad.

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Cuando yo era un atleta en la universidad, no tenía un entrenador de fuerza o incluso un entrenador de pesas en forma periódica. Era una práctica aceptada, que los atletas mayores pasarían consejos de entrenamiento a los atletas del primer año sobre cómo levantar correctamente y seleccionar las cargas apropiadas. En muchos sentidos, era un ambiente de "ahogarse o nadar", con la carga colocada en el atleta para mejorar cada día en múltiples áreas. Si bien esto no parece ser el medio más eficaz para mejorar el rendimiento, tiene la capacidad de producir resultados positivos en los individuos. Orgánicamente, nos convertimos en mejores estudiantes de nuestro deporte y nuestro entrenamiento. Hemos sido capaces de diagnosticar problemas con nuestro entrenamiento y llegar, espontáneamente, a soluciones efectivas.

Como muchos libros de liderazgo nos enseñan, la mejor manera de obtener el máximo provecho de la gente es dejar que brillen por su cuenta, no instruirlos exactamente, en una manera paso a paso, acerca de cómo tener éxito. Cuando alguien le dice cómo hacer algo, obtendrá menos disfrute de la tarea. Cuando usted asume la responsabilidad de sus propios resultados, hay mucho más valor intrínseco asignado a la jornada y un mayor compromiso con el proceso. Como atletas jóvenes, no fuimos entrenados en el cumplimiento como soldados del ejército y, por lo tanto, estábamos a la expectativa de entrenar todos los días y hacernos más fuertes como equipo, trabajando juntos de una manera semi-autónoma. En situaciones en las que los compañeros de equipo no estaban presentes para ayudar, entrenar solo, en la sala de pesas o en la pista, podría revelar otros puntos fuertes de nuestro carácter. A pesar de que realmente apreciábamos la ayuda que recibíamos de los entrenadores, disfrutábamos muchísimo del hecho de que también teníamos una participación en nuestro propio desarrollo.

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Si bien no estoy proponiendo que los atletas estén todo el tiempo sin supervisión, debería haber períodos de tiempo en los que los atletas son abandonados a su suerte. Hace poco hablé con un grupo de atletas y señalé el hecho de que tenían que aprender a llegar a sus propias rutinas basados en el trabajo que había anteriormente señalado. En algún caso, yo deliberadamente no publiqué una semana de entrenamiento y luego observé cómo intentaban resolverlo, como los Keystone Cops, sin saber qué hacer. Utilizamos esa instancia como un momento de enseñanza de los conceptos de autosuficiencia y conciencia de sí mismos, educándolos sobre progresiones de trabajo adecuadas y cargas óptimas de entrenamiento. Si les damos de comer en la boca a los atletas cada repetición de ejercicio, serie o sesión, les estamos haciendo un flaco favor en el largo plazo.

He experimentado este tipo de impotencia forzada en mi trabajo con Charlie Francis en el área del desarrollo de programas de sprint para los atletas. Yo siempre quería que Charlie me explicase el programa de entrenamiento, detallando cada corrida y tiempo de recuperación de entrenamiento a entrenamiento. En su lugar, él iba sobre los principios de entrenamiento y "escenarios" que podíamos esperar con atletas específicos, y luego siempre terminaba diciendo: "Depende…" Inicialmente, esto me volvía loco ya que yo quería la respuesta completa a la pregunta: "¿Cuál es el programa de entrenamiento óptimo para este atleta? “Sin embargo, me hizo empezar a pensar en una muy forma muy "tipo Jedi” y "a confiar en mis sensaciones" sobre cuál sería mejor solución de entrenamiento en un momento dado en una semana de entrenamiento. Al no alimentarme de modo forzado con menús genéricos de programas de entrenamiento, Charlie me hizo usar la cabeza para dilucidar el mejor curso de acción ante las circunstancias que se me presentaban, y yo le estoy eternamente agradecido.

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Algunos de los más grandes atletas de la historia han pasado tiempo, solos, trabajando en su oficio. Para los jugadores de baloncesto, ir al gimnasio y hacer miles de disparos por su cuenta o trabajar en el manejo del balón puede ser la diferencia entre simplemente jugar en la universidad o ir a jugar a la NBA. En la misma línea, los atletas que pasan mucho tiempo jugando en un entorno de juegos no estructurados, competitivos, pueden encontrar más información sobre ellos mismos que por ir a un campamento de baloncesto excesivamente estructurado. En el entorno de juegos, los atletas son más capaces de llegar a soluciones creativas, ya que no están obligados por la estructura y, yo diría, están más motivados para competir a la mayor intensidad. ¿A quién le gustaría tener en su equipo: a un atleta que puede crear en el acto, o a uno que sólo puede confiar en lo que a él o ella se le ha enseñado formalmente en el pasado?

Vivimos en un tiempo en el que cuando caminamos todos los días con nuestros hijos hacia la escuela, hay cámaras de vigilancia en todas partes y todos los electrodomésticos y dispositivos electrónicos son comercializados como "inteligentes". Todos deberíamos hacer más tareas por nuestra cuenta sin la ayuda de otros. La necesidad de un monitoreo, vigilancia y dirección permanente está robándole a nuestros atletas su autonomía, creatividad y pensamiento crítico. Si los educamos y aumentamos la conciencia de sí, en lugar de tomar de las manos a los atletas, vamos a lograr más en el largo plazo.


Acerca del Autor.

Derek M. Hansen es el fundador de StrengthPowerSpeed.com.

Derek es un consultor sobre rendimiento deportivo que ha estado trabajando con atletas de velocidad, fuerza y potencia deportiva desde 1988. Ha trabajado con algunos de los mejores del mundo como entrenador y consultor, incluyendo medallistas olímpicos, titulares de récord mundial, atletas del equipo nacional canadienses, y atletas profesionales de numerosos deportes. También se desempeña como consultor del rendimiento de equipos profesionales y de programas de la División 1 de la NCAA en toda América del Norte.

Traducido por Juan Ignacio Arenillas con autorización del autor.

Imagen de Portada por Nick Hubbard vía Flickr: https://www.flickr.com/photos/nickhubbard/8017283556/

This article has 4 Comments

  1. No puedo estar más de acuerdo con el autor: un deportista sobre-enseñado es un deportista dependiente. El enfoque de los entrenadores debe estar enfocado a la autonomía de su atleta o juagador, no sólo para la competición, sino también para el entrenamiento.

    En la enseñanza del tenis, que es mi campo, la práctica sin entrenador es tan importante como la práctica guiada; no sólo por que el  método de ensayo y error es fundamental para aprender, sino además por que se desafía al azar, ya que, cuanto más se practica más posibilidades hay de cometer errores (acciones que no pretendíamos llevar a cabo) que son en realidad mejoras sobre lo ya sabido y que podemos incluir en nuestro repertorio. Esto no lo enseña ningún entrenador.

    Un saludo

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