Dosis-Respuesta y Carrera.

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¿Está familiarizado con el concepto de dosis-respuesta? Se utiliza en el mundo médico para describir la relación entre la dosis y la respuesta a un fármaco.

Definición: es un gráfico de la relación entre la dosis y la respuesta (efecto) en la que todos los posibles grados de respuesta, entre una respuesta mínima detectable y una respuesta máxima, son producibles mediante la variación de la concentración de la dosis o fármaco, es decir, la curva es continua.

Aunque la mayoría de los profanos puede que no utilicen el término dosis-respuesta, la mayoría de nosotros tenemos experiencia con él. ¿Cómo es eso? Generalmente nuestra experiencia con la dosis-respuesta es en el uso de la medicina. Por ejemplo, si usted tiene dolor de cabeza y decide tomar una aspirina, ¿cómo sabe cuánta aspirina tomar? Simple, lee las instrucciones de la botella y toma las 2 tabletas recomendadas para adultos. ¿Qué pasa si su hijo de 10 años de edad tiene dolor de cabeza? ¿Toma también el niño 2 tabletas? La mayoría de los padres saben que la respuesta es NO. Los niños reciben una dosis menor. ¿Por qué? Debido a su menor masa corporal requieren de una dosis más pequeña para experimentar la misma respuesta. ¿Qué pasa si usted le da al niño la misma dosis que le da a un adulto? ¿Hace eso que el dolor de cabeza del niño se vaya más rápido? No, no lo hace. La respuesta al medicamento no aumenta siempre en forma continua: hay una respuesta máxima de manera que una dosis adicional de medicamento no se traduce en una respuesta adicional deseada. De hecho, si se le da al niño demasiada aspirina, en realidad puede el niño sufrir una sobredosis y causarle daños irreparables.

He aquí otro ejemplo. Durante mi período de servicio en Somalia cada domingo era el día de la píldora de la malaria. Cada domingo mi unidad tomaba sus píldoras contra la malaria, supervisados, de modo que nadie se olvidase y se contagiase la malaria. Sin embargo, después de haber estado en Somalia cerca de 2 meses uno de mis sargentos se contagió de malaria. Se le acusó de no tomar sus pastillas para la malaria y se habló de sanciones administrativas para este sargento (una cosa mala para un militar de carrera). Sin embargo, una vez que se le efectuó su análisis de sangre toda la charla sobre la irresponsabilidad y el castigo se desvaneció. Los médicos explicaron que la dosis de medicamento contra la malaria que estaba recibiendo era inadecuada para este hombre de modo de evitar la cepa de la malaria, que prevalece en Somalia. Este sargento era un hombre grande, de alrededor de 105 kilos, y la dosis que todos estábamos recibiendo era la apropiada para un hombre de 82 kilos. Debido a su tamaño mucho más grande no se le había dado al sargento una dosis adecuada para prevenir la malaria. Después de este incidente, la dosis fue luego modificada para que los soldados más grandotes tomaran una dosis mayor, apropiada a su masa corporal.

A pesar de haberla usado en mis dos ejemplos anteriores, la masa corporal no es lo único que afecta la dosis-respuesta; otros factores también influyen o determinan la relación dosis-respuesta. Sin embargo, así se trate de la masa corporal u otros factores que determinen la dosis-respuesta para cualquier fármaco, el punto es que existe una dosis-respuesta.


Diferentes Personas, Diferentes Resultados.

No sólo la dosis-respuesta es un hecho, sino también es un hecho que no todas las personas responderán exactamente igual a la misma dosis. Algunas personas son más sensibles a los medicamentos que otras y alcanzan el máximo de respuesta a una dosis más baja que otras personas. Algunas responden pobremente y requieren una dosis más alta que la normal para experimentar una respuesta normal. La respuesta máxima de alguna gente es mayor a la de otra gente. A veces la gente no responde en absoluto a un medicamento en particular o, peor aún, responde negativamente. Estas son las razones por las que se escuchan cosas como "hay una tasa de respuesta del 60% con el uso de esta droga" en lugar de una tasa de curación del 100% con todas las drogas. No todas las personas responden exactamente igual. Y puesto que no todas las personas responden exactamente igual, algunas requieren más o menos de un medicamento en particular y algunas responderán más o menos que otras.

Obviamente, hay matices que no he cubierto aquí, pero el hecho es que hay una relación dosis-respuesta en la medicina y la dosis se prescribe basada en las diferencias pertinentes en las características físicas.


Dosis-Respuesta en la Carrera.

Mi conjetura es que todos en general, aceptamos la realidad de la dosis-respuesta en la medicina y la necesidad de que en base a las características individuales las dosis deben individualizarse, pero ¿qué tiene esto que ver con la carrera? Si bien es posible que todos estemos de acuerdo en que, cuando se trata de la medicina, existe una relación dosis-respuesta, vamos a considerar la idea aplicada al ejercicio.

Yo sostengo que hay una relación dosis-respuesta al ejercicio al igual que existe una relación dosis-respuesta a un medicamento. La dosis-respuesta al ejercicio no está determinada por los mismos factores que en la medicina; se determina por otras características físicas. En cualquier caso, sin embargo, la relación existe de todos modos. La dosis-respuesta se aplica por igual a los medicamentos y el ejercicio. Y al igual que al consumir medicamentos, algunas personas alcanzan su máxima respuesta al ejercicio con dosis más pequeñas, mientras que otras personas requieren de dosis mayores para alcanzar su máxima respuesta ejercicio. La respuesta máxima al ejercicio de algunas personas va a ser mayor que la respuesta máxima al ejercicio de otras personas. Y algunas personas no van a responder en absoluto.

No sólo la dosis-respuesta al ejercicio existe; la teoría convencional de entrenamiento implica y supone la existencia de una dosis-respuesta a la carrera, aunque no la aborde directamente. Por ejemplo, se les aconseja a los principiantes que NO entrenen en el mismo volumen que los corredores experimentados. La experiencia ha enseñado que los principiantes no pueden entrenar en el mismo volumen que los corredores más experimentados. Se aconseja a los principiantes que construyan lentamente su kilometraje semanal para dar tiempo a una adaptación al entrenamiento. Este es un ejemplo de prescripción de una dosis a un grupo particular de personas en función de ciertas características y es una aplicación del concepto de dosis-respuesta. Otro ejemplo sería asesorar a jóvenes corredores, físicamente inmaduros a que NO corran el mismo kilometraje semanal que el de corredores adultos que han alcanzado la madurez física. Existen otros ejemplos que no voy a cubrir en este momento; lo anterior es suficiente para hacer el punto de que la dosis-respuesta es parte de la sabiduría convencional de entrenamiento, aunque no se la articule directamente.


El Error de Establecer la Dosis-Respuesta con Grupos Pequeños.

Para establecer correctamente una dosis-respuesta para cualquier grupo de una población suficientemente grande y adecuada, ésta tiene que ser probada de forma sistemática para garantizar resultados aplicables y precisos. Es importante destacar que la relación dosis-respuesta para ese grupo puede no ser aplicable a otros grupos y, especialmente, es probable que no resulte aplicable a los seres humanos como un todo.

Uno de los retos para el entrenamiento convencional es la receta general para todos los corredores, que establece que el aumento del kilometraje es un requisito previo para alcanzar el máximo rendimiento. Si correr 3 días a la semana es bueno, entonces correr 5 días es mejor. Si correr 50 kilómetros por semana es bueno, por lo tanto, usted va a correr aún mejor cuando aumente a 80 kilómetros por semana. Lydiard ha propuesto desde hace tiempo que los corredores deben acumular tanto como 160 kilómetros por semana, mientras que Hadd promueve aumentar el kilometraje semanal a más de 160 kilómetros. El enfoque general del entrenamiento convencional está en el aumento del kilometraje, y tanto aumento como el corredor pueda manejar, por lo tanto, correr un mayor kilometraje es mejor que correr un kilometraje bajo, llegando hasta un máximo de alrededor de 160 kilómetros por semana. El apoyo a esta creencia proviene de la observación empírica de que las élites corren un alto kilometraje, lo que se interpreta en el sentido de que un alto kilometraje es el mejor método de entrenamiento para todos.

Creo que es un error sugerir que todas las personas requieren la misma alta dosis para lograr la máxima respuesta. Utilizar un pequeño grupo de individuos para establecer la dosis adecuada para toda la población humana es un error. Sin embargo, ¿no es eso lo que cualquiera que dice "esto es lo que las élites hacen y, por lo tanto, es como el resto de nosotros por lo general necesitamos entrenar" está haciendo?

¿No estaría cometiendo el mismo error si usase un grupo de corredores primerizos para establecer la dosis-respuesta? "Hemos descubierto que los corredores principiantes pueden correr de forma segura hasta 25 kilómetros por semana y que correr kilometrajes superiores no resulta en un mejor rendimiento, sino que dará lugar a lesiones. Por lo tanto, prescribimos 25 kilómetros como la dosis máxima requerida para todos los corredores en todo momento". Suena un poco ridículo ¿no? Sospecho que cualquier persona con alguna experiencia corriendo desafiará la declaración anterior. En muchas ocasiones, los defensores del entrenamiento de alto kilometraje me han señalado que muchos estudios de investigación se llevan a cabo con corredores principiantes y no de élite y, por lo tanto, los resultados no son aplicables a los corredores experimentados o de élite. Este argumento utiliza el concepto de dosis-respuesta como fundamento.

Por ridícula que la afirmación de que todo el mundo debería correr 25 kilómetros por semana o menos pueda sonar, ¿no es lo mismo que decir?: "hemos descubierto que los corredores de élite alcanzan su mejor rendimiento cuando corren 160 kilómetros por semana y, por lo tanto, todo los seres humanos en todo momento deben esforzarse para alcanzar hasta 160 kilómetros por semana".

Si usted reconoce la primera declaración sobre una adecuada dosis-respuesta, determinada exclusivamente con los datos de los corredores principiantes como no válida, también debe admitir que la segunda declaración sobre una adecuada dosis-respuesta determinada exclusivamente con datos de corredores de élite es igualmente inválida. En ambos casos, los grupos son demasiado pequeños y resultan insuficientes para prescribir la dosis correcta para todos los seres humanos.

Sin embargo, en general, mientras que la primera declaración será rechazada por muchos, la segunda declaración será aceptada por una razón: las élites son los corredores más rápidos. Puesto que la velocidad es la respuesta deseada, la velocidad de las élites por sí sola es suficiente para causar que muchos corredores acepten la segunda declaración como verdad, a pesar de que la segunda declaración utiliza exactamente la misma errónea metodología para establecer la dosis-respuesta, tal y como lo hace la primera declaración.


Resumen.

Tradicionalmente, se ha utilizado el término dosis-respuesta para describir la relación entre la dosis y la respuesta a un fármaco. Sin embargo, también existe una relación dosis-respuesta al ejercicio. La sabiduría convencional de entrenamiento aplica el concepto de dosis-respuesta de ejercicio en cierto grado, pero no articula la existencia de esta dosis-respuesta. Para determinar la dosis-respuesta correcta para un grupo de personas, deben ser testeados una cantidad suficientemente grande y apropiada de sujetos. Mientras que los resultados serán aplicables a ese grupo en particular puede que no sean aplicables a otros grupos o a la población humana en su conjunto. El reto de los defensores del alto kilometraje es que la misma dosis, es decir, un alto kilometraje semanal y un énfasis en el aumento del kilometraje semanal hasta un máximo de 160 kilómetros por semana deben prescribirse para todos los corredores, con poco o ningún reconocimiento de los diferentes requerimientos de dosis para las diferentes personas.

La dosis-respuesta nos enseña que cualquier prescripción de entrenamiento no es la "mejor" para todos. Su objetivo debe ser determinar la dosis-respuesta de ejercicio que funciona mejor para usted.


Acerca del Autor.

Richard Gibbens vive en Austin, Texas, y ha sido corredor desde 1981.

A principios de 1980, se unió a las Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos (boinas verdes). Siempre ha sido una persona activa, pero al incorporarse a las Fuerzas Especiales se dio cuenta de que su vida podría muy bien depender de su nivel de condición física. A medida que se esforzaba para mejorar al máximo su nivel de condición física y de rendimiento personal, se empezó a interesar mucho en aprender tanto como es posible acerca de la fisiología del ejercicio.

Durante años probó con diferentes métodos y modelos, de Lydiard a Bannister de Galloway a Hidgon. Luego de mucho tiempo de rendimientos insatisfactorios y lesiones comenzó a cuestionar seriamente la sabiduría de los programas de entrenamiento actuales. Así fue que empezó a leer sobre investigación que respaldase esa sabiduría. Fue entonces cuando descubrió que el modelo fisiológico actualmente aceptado, es decir, el modelo Cardiovascular / anaeróbico, tenía algunos defectos graves.

Si el modelo cardiovascular / anaeróbico está mal, entonces ¿qué es lo que realmente limita el rendimiento? Esa era la pregunta que quería responder. Mucha investigación se ha hecho sobre el ejercicio de resistencia, pero la mayoría realmente no apoya el modelo cardiovascular / anaeróbico. Gran parte de esta investigación había sido ignorado por la sabiduría convencional porque no encajaba en el modelo anaeróbico / cardiovascular actualmente aceptado. Peor aún, los resultados de algunos estudios de investigación fueron interpretados de una manera que se ajusta al modelo cardiovascular / anaeróbico.

Después de mucho estudio y reflexión encontró, delante de sus ojos, la que creía era la respuesta correcta. Usando la investigación y su experiencia fisiología, formuló el modelo de "potencia muscular" de la fisiología de la resistencia. Básicamente, su creencia es, que los músculos, y no su sistema aeróbico son, en última instancia, el factor limitante en el rendimiento. De esa creencia formuló el programa de entrenamiento que llama “Power Running”.

Actualmente difunde sus ideas a través de su web: http://www.trainingscience.net/


Traducido por Juan Ignacio Arenillas con autorización del autor.

Imagen de Portada por Guus Krol vía Flickr: https://www.flickr.com/photos/guuskrol/5607043392/

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