Las 5 Palabras Más Peligrosas en la Profesión.


"¿Es su programa específico-deportivo?" Parece una pregunta sencilla, pero hay una trampa que acecha bajo la superficie. Aquí les presento cómo evitar caer en ella.

 

"No es lo que usted no sabe lo que lo mete en problemas.
Es lo que usted sabe con seguridad que no es así."
– Mark Twain
 

Tengo buenas noticias y malas noticias. Para empezar aquí está la mala noticia: el tema de este artículo es la especificidad, tal vez el más mundano y poco excitante concepto de todo el entrenamiento. ¿Por qué molestarse en ir allí cuando podemos hacer frente a tantas otras cuestiones interesantes y urgentes? Vale la pena revisar la especificidad, precisamente porque es un concepto tan fundamental que tiende a deslizarse debajo de nuestro radar. De todos los principios de entrenamiento consagrados por el tiempo, ninguno parece ser tan bastardeado y mal interpretado en el modo en que la especificidad lo hace. Tal vez esto no debería sorprender. ¿Quién quiere pensar en cosas como el análisis de demandas de la tarea cuando hay planificación y entrenamiento por hacer?

Ahora las buenas noticias: La especificidad en realidad no es en absoluto aburrida, especialmente si se considera su lugar en el proceso de planificación. Piense en ella como el primer paso esencial en la elaboración de cualquier estrategia: es el apuntar en el blanco. Puede ser un experto en los siguientes dos pasos – la comprensión de la situación y la selección de tácticas – pero si usted no apunta exactamente hacia su objetivo de rendimiento, las probabilidades son que lo echará a todo perder a pesar de sus mejores esfuerzos.

Así que con suerte ahora tengo su atención y usted continuará leyendo. Voy a tratar de mantener su interés y presentar un mensaje que valga la pena llevar. Si puedo lograr esto, puede que usted no sea tomado por sorpresa la próxima vez que oiga las cinco palabras más peligrosas de la profesión.

 

La Epidemia de la Simulación.

No hay duda de ello, la escena de entrenamiento deportivo se ha venido abajo con un mal caso de simulación en la última década más o menos. En mi opinión, se ha convertido en la pandemia de nuestra profesión. Algunos médicos están perdiendo el objetivo peor que nunca, haciendo hincapié en tareas de entrenamiento “específico deportivas” que se basan en las apariencias externas más que en las demandas reales. Es un clásico ejemplo de consecuencias imprevistas: comience con un principio básico (especificidad), brinde a un montón de gente fácil acceso a mucha información – alguna de las cuales es sólida, pero alguna de las cuales no tiene sentido, y aún con buenas intenciones, la relación señal /  ruido se joderá rápido.

Para ser claros: todos los deportes tiene algunas exigencias específicas. Sin embargo, la mayoría de los deportes comparten algunas demandas genéricas también. Para la mayoría de los atletas (por lo menos los que participan en actividades terrestres) hay un conjunto de habilidades que importan más que lanzar, patear, driblar, manejar un implemento y así sucesivamente. Estoy hablando de las habilidades locomotrices básicas de correr y saltar.

Aquí viene la parte dolorosa de este ejercicio. Piense en que es lo que las exigencias de locomoción realmente significan para el entrenamiento, en términos de prevención de lesiones, así como de rendimiento. En los deportes de tierra de la A a la Z, sean los jugadores hombres o mujeres, piense en cómo estas demandas generales deben influir en sus prioridades de entrenamiento. Considere las implicaciones no sólo para los atletas avanzados sino también para principiantes e intermedios. Entonces (prepárese) comparare esto con los programas "especializados" que muchos entrenadores y padres quieren que usted proporcione.

Ahí reside el problema.

Por supuesto que hay deportes que no implican correr o saltar (ciclismo, remo y natación son ejemplos obvios) pero usted capta la idea. Tenemos que seleccionar las tácticas de entrenamiento tanto en relación con la especificidad (la meta) como con las consideraciones de desarrollo (la situación). Pero aquí está el problema: no importa cuán convincente sea esta necesidad de entrenamiento básico, el truco consiste en equilibrar las necesidades con los deseos. La gente no va a hacer un programa que no acepta, y es muy difícil hacer que algunas personas compren la idea de entrenamiento apropiado al desarrollo basado en movimiento.

En mi experiencia, este desafío se presenta en unos pocos frentes:

    * Se está haciendo más difícil convencer a mucha gente de la necesidad de un entrenamiento genérico o de las contras de volverse demasiado específico, especialmente en la etapa de desarrollo temprano de un atleta. No se equivoquen, progresar hacia objetivos específicos de rendimiento es el nombre del juego, con la progresión como concepto central. La clave es abordar el entrenamiento como un plan de estudios a largo plazo que comienza con una amplia base (los requisitos previos) y poco a poco centrarse en el blanco. Como es el caso de cualquier plan de estudios de desarrollo, sin embargo, programas acelerados o de especialización temprana, por lo general tienen efectos contraproducentes. Por desgracia, eso es exactamente lo que muchos entrenadores y padres quieren.

    * Es difícil convencer a mucha gente de la necesidad de entrenamiento correctivo, especialmente después del desarrollo de un atleta. La mecánica de correr y saltar rara vez se enseña en las escuelas, probablemente porque no están incluidas en nuestras normas nacionales para la educación física (NASPE 2004). Sin embargo, comprenden el lenguaje esencial del movimiento en el que los atletas necesitan tener fluidez, haciéndolas el conjunto de habilidades más "genéricas" e importantes de todas. Como las habilidades adquiridas, éstas deben ser parte del programa durante los periodos críticos de desarrollo de los niños, pero la hipótesis parece ser que son habilidades innatas y no necesitan que se les enseñe. Este es un gran punto ciego con enormes implicaciones (por ejemplo, una cosa es aceptar que un atleta-estudiante de secundaria no está listo para un programa de la universidad, pero otra cosa es que acepte volver a la escuela primaria para un trabajo correctivo).

    * Muchas personas tienen dificultades para distinguir a la especificidad de la simulación debido a la naturaleza propia de la especificidad. No es ni unidimensional, ni un principio independiente. Como se verá más adelante, tiene por lo menos tres dimensiones, y es uno de los siete principios que deben ser considerados en forma colectiva.

Con todos estos obstáculos, tenemos trabajo que hacer, si vamos a poner las cosas en su lugar. Afortunadamente, hay una manera simple de asegurarse de que nunca se pierda otra vez el objetivo y de ayudar a guiar a la gente a salir de la trampa de la simulación.

 

Especificidad ³: Triangulando Sobre el Objetivo.

La mayoría de la gente probablemente estaría de acuerdo en que la especificidad está en donde está, incluso si no están de acuerdo en cómo definirla. La "adaptación específica a las demandas impuestas" (AEDI) es ampliamente reconocida como una premisa fundamental del entrenamiento. Aquí, en Occidente, las definiciones tradicionales de la especificidad generalmente tratan con asuntos como la afectación muscular/articular, rango de movimiento y velocidad de movimiento. Más allá de estos, sin embargo, realmente no hay ningún criterio estándar, lo que deja la puerta abierta para un montón de opinión y de (mal) interpretación. Como veremos, hay algunos pilares en los que podemos apoyarnos para ayudarnos a llegar a una definición operacional.

Una de las premisas centrales de la escuela de pensamiento del “entrenamiento funcional” es que el movimiento implica todo el cuerpo. Como regla general, no es una cuestión de qué grupos musculares se utilizan; la cuestión es de lo que están siendo encargados, cómo están interactuando y cómo el sistema operativo los coordina. Paradójicamente, los músculos que tal vez no parecen ser los motores principales, de hecho, pueden ser los principales contribuyentes a causa del modo en que las fuerzas se transmiten a través del sistema. Así que no podemos confiarnos sólo en las apariencias externas durante el análisis de las demandas de una tarea de destino. Necesitamos criterios objetivos.

La especificidad existe en varias dimensiones, lo que nos brinda un marco útil para categorizar estos criterios:

    * Mecánica
    * Energética
    * Coordinativa

Piense en ellas como tres perspectivas diferentes que usted está utilizando para tratar de conseguir un ajuste sobre un objetivo en 3-D. Es importante no depender de sólo uno o dos puntos de vista, porque ciertas cosas no pueden ser visibles desde cada punto de vista. En efecto, queremos hacer lo que un buen amante de la naturaleza o un buen navegante hace en la búsqueda de un objeto difícil de encontrar: triangular sobre él.
 


Cada perspectiva ofrece un paradigma útil sobre el que podemos construir. Vamos a abordarlas de a una a la vez:

Mecánica. Aquí es donde vamos a mirar a través de la lente de la biomecánica a las fuerzas, o cinética, que participan en la actividad de destino. Esta es una perspectiva que de otro modo no alcanzaríamos viendo sólo a los patrones de movimiento, o cinemática.

Las fuerzas son cantidades vectoriales, lo que significa que tienen dirección y magnitud. Están expresadas en términos de aceleración, velocidad y ritmo o momento de aplicación. Por otra parte, son empleadas a través de diversas acciones musculares incluyendo las concéntricas, excéntricas e isométricas, así como las acciones elástico-reactivas que involucran una combinación de estas, llamado ciclo de estiramiento-acortamiento. Dependiendo del modo de locomoción, las fuerzas son transmitidas y sumadas a través de la cadena cinética de manera técnico-específica. El paradigma de la correspondencia dinámica repara en todos estos factores (Verkhoshansky 1977, 2006). Según este concepto, las tareas de entrenamiento deben ser específicas para la actividad de destino en términos de:

    * Ritmo y tiempo de producción de máxima fuerza (impulso) y velocidades a las que se aplica.
    * Dinámica del esfuerzo (potencia).
    * Amplitud y dirección del movimiento.
    * Región acentuada de aplicación de la fuerza.
    * Régimen de trabajo muscular.

Es difícil encontrar una mejor definición de trabajo de especificidad mecánica que ésta, sobre todo para evaluar las fuerzas de propulsión de reacción del suelo. La correspondencia dinámica parece como material de vanguardia, pero fue introducida por primera vez hace décadas. Esta idea se originó en la antigua Unión Soviética, tal vet explicando por qué se sigue hundiendo aquí en Occidente.

Un comentario sobre la especificidad de velocidad está en orden. Debido a la relación causa-efecto entre la fuerza y la velocidad, es bastante trivial considerar cualquiera de las variables de forma independiente. Al analizar (o entrenar para) una tarea, tenga en cuenta que las fuerzas que producen la acción son los factores causales, mientras que las aceleraciones y velocidades resultantes son los resultados. Los atletas deben ser capaces de aplicar con habilidad las fuerzas en todo el espectro de velocidad, incluso cuando están ya en movimiento rápido. La velocidad de movimiento posible también depende de la carga, un factor importante cuando uno se proyecta a sí mismo balísticamente como un proyectil, en particular cuando se realiza desde un solo apoyo  (como al correr). En este sentido, la especificidad de la velocidad es realmente la velocidad de movimiento final dirigida a acelerar una masa. El mensaje para llevar a casa: independientemente de la velocidad de movimiento, el rendimiento se reduce a las fuerzas que un atleta genera.

Energética. Este objetivo parece intimidar a ciertas personas porque piensan que es necesario ser un fisiólogo del ejercicio para utilizarlo. La buena noticia: No necesitamos preocuparnos por todas esas cosas insondables sobre los sistemas de energía; sólo tenemos que crear un ejercicio: ayudados por el perfil del deporte a utilizar como modelo en el entrenamiento. Para ello, nos vamos a colocar nuestras gorras de entrenadores, tomar una tablilla, un cronómetro y algunas imágenes del juego.

Pocos deportes implican un esfuerzo único y breve. La mayoría consiste en una actividad permanente con momentos de gran intensidad, intermitente, o una serie de juegos con intervalos de descanso periódico. Los atletas necesitan la energía metabólica para ejecutar sus tareas en el nivel de esfuerzo requerido, así como la facultad (y la capacidad de recuperación) para hacerlo repetidamente. Una forma sencilla y pragmática para lograr especificidad metabólica en el entrenamiento es modelar un programa de acondicionamiento de los patrones de actividad / inactividad de la competencia.

Esa es la idea detrás del paradigma de entrenamiento táctico metabólico (Plisk Gambetta y 1997, Plisk 2008). Se trata de un procedimiento simple de 5 pasos que podemos utilizar para modelar las demandas de resistencia "especial" de un deporte y luego preparar a los atletas para ellas. "Táctica" en este contexto no se refiere a lo militar o policial. Tiene que ver con las tácticas de juego utilizadas para alcanzar los objetivos estratégicos de la competencia y la energética involucrada en hacerlo. Si identificamos el ejercicio: intervalos de descanso y la distribución del esfuerzo de la actividad de destino y luego entrenamos específicamente para éstas, las contribuciones del sistema de energía se harán cargo de sí mismas.

Coordinación. Aquí es donde vamos a mirar a través de la lente del conductista motor a las habilidades de movimiento implicadas en la actividad de destino. Podemos apoyarnos en el paradigma clásico de aprendizaje motor de la especificidad de la práctica, que establece que las demandas de una tarea de entrenamiento deben corresponderse a la actividad de destino con respeto a lo sensoriomotor, al procesamiento y a los efectos contextuales (el origen de este principio es difícil de rastrear, consulte a Magill 2006, Schmidt y Lee, 2005, y Schmidt y Wrisberg 2007). Nuestra meta debe ser maximizar la adquisición, conservación y transferencia de habilidades motoras. En otras palabras, no necesariamente se trata de imitar los patrones de movimiento o cinemática de la actividad objetivo, se trata de brindar al sistema tareas que contengan problemas funcionales.

En este sentido, el entrenamiento es como actualizar un sistema informático. Vamos a obtener resultados óptimos, mejorando tanto el hardware como el software de forma coordinada, ya que deben trabajar juntos. Lo que es único acerca de los atletas es que su hardware está actualizado por su software, y este proceso de remodelación total está conformado por las exigencias de la tarea. En la práctica, entonces la pregunta es: ¿Qué le encargamos hacer a su software? La esencia de la funcionalidad consiste en retar al sistema con problemas basados en la habilidad. Esto significa que los criterios deben tener prioridad sobre las apariencias. Así que, para decirlo sin rodeos, no lo haga lindo. Mantenga en general las cosas a muy baja tecnología e incite a sus atletas (en lugar de a algún aparato) a encontrar la solución a los problemas.

Esto afecta a la cuestión conexa de equilibrio o de entrenamiento de la estabilidad. Estos métodos se han vuelto tan populares que una industria ha crecido a su alrededor, pero tenemos que mantener las cosas en perspectiva. El equilibrio es parte de un conjunto de "habilidades de coordinación" que han sido reconocidos por la comunidad internacional durante décadas (Drabik 1996; Harre 1982). Piense en ellos como los elementos básicos de las habilidades técnicas que utilizamos para llevar a cabo tareas motoras:

    * Habilidad Adaptativa: modificación de la secuencia de acción al observar o anticipar la condiciones y situaciones nuevas / cambiantes.
    * Balance: equilibrio estático y dinámico.
    * Capacidad Combinatoria: la coordinación de los movimientos del cuerpo en una acción determinada.
    * Diferenciación: ajuste preciso, económico de los movimientos del cuerpo y la mecánica.
    * Orientación: control espacial y temporal de los movimientos del cuerpo.
    * Reactividad: respuesta rápida y bien dirigida a los estímulos. 
    * Ritmo: análisis y aplicación de un patrón de movimiento dinámico, sincronismo y variación

Independientemente de lo útil que puede ser el entrenamiento del equilibrio, tenga en cuenta que cuanto más inestabilidad introduce en una tarea, menor tiende a ser la producción de fuerza del atleta. Incluso si el ejercicio de equilibrio o balance ocasiona una gran cantidad de activación muscular, gran parte de esto tiende a involucrar a la co-contracción protectora (por ejemplo, para no perder el equilibrio) en vez de a la producción de potencia. Así que es importante tener claro el objetivo de estas tareas y ser especialmente cuidadoso con su inclusión en el entrenamiento de fuerza.

En resumen, no se puede negar la importancia del AEDI. Sólo recuerde que se refiere a la especificidad ³:

    * Eche un vistazo a través de la lente de la mecánica, incluso si está seguro de que la actividad para la que se está entrenando es un “deporte de resistencia.Independientemente de si los sistemas de energía se encuentran en estado estable o al máximo, hay una buena probabilidad de que algunas fuerzas explosivas se estén generando cuando la suela toca la carretera.

    * Eche un vistazo a través de la lente de la energética: incluso si está seguro de que la actividad para la que está entrenando es un “deporte de potencia”. Usted puede verse sorprendido por las exigencias de resistencia particular de la competencia o de la práctica. Del mismo modo, incluso los deportes de larga duración implican generalmente actividades intermitentes de detención y salida y no sólo esfuerzo submáximo continuo.

    * Siempre, siempre, siempre mire a la actividad de destino a través de la lente de la coordinación. Independientemente de donde están los atletas en el continuo de potencia-resistencia, lo más probable es que no los vea sentados en máquinas de sobrecarga guiadas o contando repeticiones durante el juego. Por supuesto que hay excepciones, pero para la mayoría, la vida tiende a ser un deporte sin peso externo.

En la intersección de estos tres aspectos de la especificidad es donde encontraremos las tareas de "preparación especial" las que se corresponden íntimamente a la actividad de destino. Cuanto más dirigimos un ejercicio hacia un punto a expensas de los demás, menor tiende a ser la correspondencia (en otras palabras, más se convierte en tarea de “preparación general”). Eso no es un juicio de valor. Es una regla útil a la hora de priorizar y seleccionar las actividades de entrenamiento.

Esto nos lleva a la corta lista de movimientos que parecen ser de primera necesidad en los programas de entrenamiento, incluyendo levantamientos olímpicos, sentadillas y ejercicios pliométricos. Cada uno de estos satisface la mayor parte o la totalidad de los criterios mencionados anteriormente. En conjunto, trabajan bien juntos, ya que pueden potenciar mutuamente sus efectos. Sin embargo, algunas personas reaccionan negativamente cuando se les pide realizarlos, como si el hecho de que son comúnmente utilizados en deportes como el fútbol americano los vuelve inadecuados para otras actividades. Cuando se piensa en ello, sin embargo, el fútbol comparte las mismas exigencias básicas de otras actividades sobre el suelo y el objetivo principal de estos movimientos es la mejora atlética y la prevención de lesiones, no el culturismo. Así que cuando se encuentre con resistencia, ayuda recordarle a la gente que estos ejercicios genéricos son la medicina adecuada para una amplia gama de deportistas, siempre y cuando se prescriban las dosis, o las cargas apropiadas.

 

Fundamentos.

Una vez aclarado lo que en realidad es la especificidad, así como lo que no lo es, vamos a poner las cosas en su contexto. La especificidad es uno de por lo menos siete principios de entrenamiento que han resistido el paso del tiempo (Dick 2007; Harre 1982; Matveyev 1977; Stone, Stone y Arenas 2007; Zatsiorsky y Kraemer 2006). Esto no es sólo una lista para gente sin cerebro. Fundamentalmente el entrenamiento sólido implica tomar algunas decisiones importantes y resolver algunos compromisos exigentes:

    * Adaptación: La respuesta biológica a los estímulos constantes disminuye con la aplicación repetida. Estímulos nuevos / beneficiosos conducen a la adaptación, mientras que estímulos monótonos / negativos conducen al estancamiento o decaimiento.

    * Continuidad: los mecanismos homeostáticos del cuerpo regulan hacia arriba los sistemas correspondientes en respuesta al entrenamiento; y hacia abajo en respuesta a la falta de entrenamiento.

    * Individualidad: Los mismos estímulos inducen respuestas únicas en cada atleta debido a diferencias genéticas, de desarrollo / nivel de entrenamiento y factores ambientales.

    * Progresión: la preparación a largo plazo debe ser planificada de tal manera que las tareas se vuelvan progresivamente más exigentes con respecto a los periodos de desarrollo críticos / sensibles. Los efectos de aprendizaje y entrenamiento óptimos se consiguen mediante el avance de los movimientos generales hacia los especiales y de las cargas de trabajo extensivas hacia las intensivas.

    * Especificidad³: La adaptación se vuelve cada vez más específica a las demandas impuestas a medida que el nivel de la preparación de los atletas mejora. Las tareas de entrenamiento deben corresponder a las exigencias mecánicas, energéticas y de coordinación del deporte.

    * Sinergia: El foco debe orientarse hacia cualidades de movimiento integradas y efectos sistémicos de entrenamiento. El reto consiste en planificar y ejecutar varios estímulos a fin de aprovechar las respuestas acumulativas e interactivas y minimizar los problemas de fatiga / compatibilidad.

    * Variabilidad²: Las respuestas de adaptación a la carga extenuante se manifiestan durante los períodos posteriores de descarga. Los efectos del entrenamiento sumatorios / secuenciados se realizan a través de la distribución planificada o la variación en los medios de entrenamiento (contenido) y los métodos (carga de trabajo) en un patrón cíclico o “periódico”.

El problema con estos principios es que a menudo vuelan por debajo del radar de la gente por parecer mundanos. En consecuencia, algunos de ellos son incomprendidos, mientras que otros no son comúnmente reconocidos, al menos en este lado del charco. En muchas publicaciones de Occidente, la especificidad y la sobrecarga progresiva son dos de las que parecen ser universalmente aceptadas, pero después de estas todo se reduce a una proyección riesgosa (por el contrario, en la comunidad internacional – especialmente el antiguo bloque del Este – una lista completa de los principios domina capítulos enteros en la mayoría de los libros clásicos sobre el entrenamiento deportivo). El resultado es predecible: los principios tienden a perderse en el ruido y muchas personas no tienen claros estos conceptos. No es de extrañar que prácticas de entrenamientos erróneas, o sin sentido, sean todavía tan comunes en algunos entornos.

La primera vez que recorra la lista de principios, es probable que se le ocurra que cada uno es de simple sentido común. Pero vaya través de ellos una vez más y considérelos colectivamente. Observe cómo ciertos parecen estar en conflicto unos con otros a pesar de tener sentido por separado. Dos claros ejemplos son la especificidad y la variación. El equilibrio entre estos principios es una de las paradojas más importantes de todas porque conduce a las decisiones centrales que tenemos que hacer.

De acuerdo con el concepto AEDI, el entrenamiento debe ser específico para un objetivo de rendimiento o de lo contrario será solo ejercicio. Al mismo tiempo, sabemos que el sistema se acostumbrará (es decir: se estancará) si el estímulo de entrenamiento es demasiado estrecho. En efecto, entonces, necesitamos una banda ancha de variantes alrededor del objetivo, y cuanto antes un atleta esté en su desarrollo, más amplio será necesario este ancho de banda.

Para tomar prestada una analogía de lanzadores beisbol: en primer lugar, tenemos que estar seguros de que hemos identificado la zona de strike, y para el caso que estamos en el estadio de béisbol correcto. A continuación, necesitamos conocer la situación. En el béisbol, esto comienza con el conocimiento de la cuenta; en entrenamiento, significa saber el estado de desarrollo de un atleta. Entonces podemos elegir nuestros lanzamientos. A veces vamos a querer apuntar a la derecha, abajo de la pipa, otras veces vamos a querer perder deliberadamente la zona de strike un poco, para mantener al otro jugador sobre sus pies.

El análisis de tareas (especificidad) es la parte aburrida, tediosa de la planificación. En la selección de las tácticas (variación) es donde las cosas se ponen divertidas y dónde tendemos a centrar nuestra atención la mayor parte del tiempo. Pero podemos entrar en un gran problema si primero no nos concentramos en el objetivo correcto o no reconocemos la situación, que son dos problemas separados cuando estamos sobrecargados de información. Aquí es, precisamente, cuando los principios son más valiosos, pero también más fáciles de ser pasados por alto. Ellos se comportan como un gran detector de tonterías y filtro de ruido, que nos permite encontrar información privilegiada – es decir, la señal – y con suerte usarla en una forma superior. Sobre todo, recuerde que los principios son leyes naturales que no cesarán ni desistirán no importa lo distraídos o preocupados que podamos estar.

 

El Viejo Buen Análisis de Necesidades: ¡Nuevo y Mejorado!

Ciertos aspectos del concepto de triangulación deben sonar familiares. Es sólo un enfoque revisado del análisis de necesidades, el primer paso en la prescripción del ejercicio (Kraemer, 1983). Originalmente, este paso incluyó un análisis de dos vías (mecánica y energética) de las demandas de un deporte. Simplemente estamos añadiendo un tercer punto (coordinación) y la actualización de los criterios utilizados en cada uno.

Existen corolarios al análisis de necesidades en otras profesiones. Los Terapistas Ocupacionales Físicos diseñan programas de "vuelta al trabajo" de alta fidelidad a las exigencias laborales de los pacientes. Los terapeutas utilizan comúnmente el análisis de dominio de trabajo (Brannick, Levine y Morgeson 2007), así como el análisis de tareas(Watson y Wilson 2003) que son procedimientos para modelar las demandas de rendimiento y las restricciones de determinadas actividades. La idea central es evaluar la interacción entre las personas, ambientes y actividades y luego planificar y aplicar programas de intervención que mejoren la forma en que estos factores se unen.

Las actividades atléticas tienden a estar en el extremo superior del continuo en términos de rendimiento y estrés. Nuestro objetivo final aún debe ser el de mejorar la condición física de los atletas hacia su actividad de destino y el medio ambiente. Nuestros programas de intervención deben estar diseñados, ante todo, como planes de estudio apropiados a su desarrollo donde el énfasis progresa de una preparación general a una especial en el largo plazo.

 

¿Es Su Programa Genérico-Deportivo?

Cuando se considera el conjunto de habilidades comunes o "lenguaje de movimiento" que comparten muchos deportes, sus demandas especializadas empiezan a verse un poco más sutiles en el esquema de las cosas. Con el fin de maximizar el rendimiento de los atletas y reducir al mínimo los riesgos de lesiones, necesitamos identificar verdaderamente cuestionesespecífico- deportivas. Pero es importante empezar con las demandas genérico-deportivas.

El lenguaje de la analogía del movimiento no es sólo una palabra de moda. Tanto el habla como el movimiento son habilidades adquiridas que involucran a los centros motores del cerebro. En cada caso, alcanzar la fluidez requiere un desarrollo secuenciado que comienza con los requisitos previos generales y luego progresa hacia contenidos más especializados o avanzados. Las llaves son las de aplicar estrategias de entrenamiento con basamento educativo y tomar el término "estudiante-atleta" literalmente. Es una insignia de honor si usted puede describir con precisión su macro, meso y microciclos en términos de currículo, plan de estudios y lecciones de estudio, respectivamente.

El reto en la práctica es el de transmitir a ese alguien a quien ha caído en la trampa de la simulación (pero que no se da cuenta que está en ella) o a quien que no ve la conexión entre entrenamiento y educación (pero quiere que su niño que realice un programa de deportista de elite). También puede ser difícil de vender con entrenadores o padres que reaccionan negativamente cuando sus atletas hacen un ejercicio que es comúnmente utilizado en otros deportes. Esperemos que estas ideas, y algunos de los recursos citados a continuación, ayuden a mejorar su relación señal-ruido.

Para terminar, algunos de nuestros supuestos básicos – cosas como especificidad, que "conocemos a ciencia cierta" – pueden estar donde estamos más propensos a perder algo o permitir que media verdad se deslice de a través de nuestras defensas. Una vez que una idea se abre paso en nuestros sistemas de creencias, tendemos a racionalizarla y llevarla a la corroboración. Es normal adquirir prejuicios, defender creencias, desconocer o distorsionar información nueva que no nos deja conforme, y en general desarrollar un caso negativo de fe en uno mismo. Cuanta más experiencia adquirimos en un área, más se tiende a reforzar nuestro sentido de competencia en otras. Eso es a menudo es una buena cosa, pero a veces puede ser contraproducente.

Se necesita fuerza de voluntad real y humildad para pensar críticamente, desafiar las propias creencias, y luchar por la objetividad y la racionalidad; especialmente cuando uno está siendo salpicado de información desde todos los ángulos. La recompensa vale la pena. Así que dé un paso atrás y reconsidere una idea elemental como la especificidad. Triangule, aunque sólo sea para asegurarse de que no se olvidó de algo en la primera pasada. Su plan de juego realmente dará en el blanco cuando todas las partes del objetivo sean claramente visibles.

 

Agradecimientos.

Gracias a Mike Barnes, Bradford Lucas, Chiu Loren, Cline Walt, Sequía Hank, Kordich Juan, William Kraemer, Landow Loren, Marandino Roger, Napierala Mike, Tim Piper, Kurt Schmidt, David Spierer, John Taylor, Jay Twell, Dan y Wathen John White.

 

Referencias.

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Acerca del Autor.

Steven Plisk es el Titular y Director de Excelsior Sports y tiene más de dos décadas de experiencia en Rendimiento Deportivo y Fuerza y Acondicionamiento en los niveles universitarios y olímpicos, así como en el sector privado. Obtuvo su Licenciatura en Ejercicio y Ciencias del Deporte en SUNY Buffalo y su Maestría en Kinesiología en la Universidad de Colorado. Steve presidió el proyecto de Normas Profesionales y Directrices en Fuerza y Acondicionamiento y es un prolífico autor y presentador frecuente en conferencias y simposios profesionales.

excelsiorsports.blogspot.com

 

Traducido por Juan Ignacio Arenillas con autorización del autor.

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